Hay dos mundos. El mundo de
#NoALaExpulsiónDeArgi y el mundo de los 260.000 somalíes muertos en dos años. Hay
un mundo repleto de personas que piensan y callan. Otro lleno de bocas que
hablan sin saber. Entre estos dos mundos, diferencio uno que huele a cacao. El
otro, a comida basura. En uno hay gente. En otro hay personas. Uno se estremece
con el final de un libro y el otro lo hace con la final del reality show de
turno. De todos los mundos posibles, de todos los mundos que podría haber, solo
puedo ver dos. En uno hay un pueblo que sale a la calle el 1 de Mayo y en otro
me cobran por sonreír. Hay un mundo en el que me regalan dibujos los sábados
por la noche, pero también hay otro en el que me regalan facturas que no sé si
mis padres podrán pagar. En un mundo que yo conozco los libros están libres de
impuestos. En el otro, la libertad de mercado es la impuesta por doquier. Hay
un mundo que rima con Fidel y otro que lo hace con cualquier nombre yankee. En
uno Chávez mandaba callar. En el otro el Rey no mataba elefantes. En el mundo
que yo conozco, las cadenas se rompen solas. Pero en el otro, la jaula es lo
suficientemente amplia como para no notar los barrotes.
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